Amelure nace de una idea simple: 
crear objetos y experiencias que ayuden a parar.

Así nació Amelure.

Amelure nació de un día cualquiera que terminó siendo especial.

Leyre y yo vimos un curso de velas y, casi sin pensarlo, nos apuntamos.
No imaginábamos que ese pequeño impulso iba a remover algo tan profundo.

Mientras creábamos nuestras primeras velas sentimos algo distinto.
Calma. Inspiración. Conexión.

Nos miramos y entendimos que no era solo un hobby.
Era un espacio donde el tiempo parecía ir más despacio.
Donde nuestra amistad se hacía más fuerte.
Donde podíamos crear desde el cuidado y la atención a los detalles.

De esa sensación nació la idea de emprender juntas.

Queríamos construir algo que reflejara lo que somos:
cercanía, mimo en cada gesto, gusto por lo sencillo y esa complicidad que aparece cuando dos personas se entienden sin necesidad de hablar.

Así nació Amelure.
Un proyecto compartido que empezó como una experiencia personal y hoy acompaña los momentos de otras personas.

Creamos despacio.
Creamos con intención.
Creamos lo que a nosotras también nos gustaría encontrar.

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